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AMBAR Y EL FIN DE LA IMPUNIDAD

El cruel y despiadado crimen cometido en contra de la menor de edad Ambar Cornejo nos ha remecido la conciencia mucho más allá de lo que los escalofriantes relatos que en dias posteriores se han ido revelando ante nuestros horrorizados ojos.

Y es que las imagenes televisivas nos han entregado la otra dimensión de este deleznable crimen; cual es el desamparo, la desprotección y la amenaza permanente en la que vive una parte importante de la población de este país.

Se trata de niñas, jóvenes adolescentes y mujeres que viven enfrentadas al constante temor de ser golpeadas, violadas o atacadas en sus propios hogares por sus propios familiares o en cualquier esquina, acosadas, secuestradas y asesinadas mientras acuden a sus colegios o vuelven al hogar.

No son casos aislados, ni tampoco historias sin historia. La mayoría ya han sido ultrajadas una y otra vez sin que a sus victimarios les haya caído el peso de la ley y si ha ocurrido han contado con la benevolencia de jueces y fiscales en todos sus niveles.

Es pertinente preguntarnos entonces qué país es éste, que permite que toda una generación de mujeres viva bajo la más absoluta desprotección de un estado que no cumple con su tarea de proteger las vidas de una parte de sus ciudadanos.

Una vez más, a través de este caso, vemos el distanciamiento de las instituciones y su incapacidad para comprender y responder a las necesidades de su población.

Vemos el imperativo urgente de lograr cambios radicales en el Sistema penal y judicial que aseguren la veracidad de las calificaciones de estos individuos a la hora de otorgarles libertades condicionales u otros beneficios que reduzcan sus condenas ya que sus antecedentes de conducta criminal y violenta conllevan el peligro de la reincidencia y por lo tanto el peligro para la población de mujeres en el sector al que regresan.

Esto no puede ocurrir sin que el criminal haya cumplido las penas imputadas y haya pasado por exámenes psiquiatricos convincentes (entendiendo que no todos los individuos violentos son psicópatas).

De cualquier manera, en el caso de crímenes violentos, se hace indispensable realizar el diagnóstico de psicopatia criminal mediante el empleo del test PCL-R.

Teniendo en cuenta que “se ha constatado que en el primer año después de salir en libertad, los psicópatas tienen una probabilidad tres veces superior de delinquir y cuatro veces superior a hacerlo de forma violenta”

Cuando hablamos de Ambar y de su jóven vida cercenada, hablamos tambien de toda una generación de niñas y mujeres que tienen derecho a la vida y que deben ser escuchadas y protegidas.

Para ello se manifiesta la urgencia de que «el estado se comprometa visiblemente en la defensa de los derechos de las mujeres y sus familias entregandoles oportunidades económicas y laborales para los sectores más postergados; elaborando programas educativos en contra de la violencia familiar y de género, fortaleciendo y dotando la capacidad de los servicios de la Policía de responder ante las denuncias de violencia física y sexual y el establecimiento de Fiscalias y de Cortes especializadas en atender los problemas de las víctimas de violencia y abusos sexuales.

Por último, restringiendo la capacidad de libre movimiento de estos individuos violentos. Y por sobre todo, poniendo fin a la impunidad juzgando severamente a los culpables de violencia y entregando reparaciones y soluciones reales a las víctimas.

Articulo escrito por Ana María Sagaute Mesina.

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