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Gato Alquinta, a 18 años de su muerte recordamos su legado

El 15 de enero del 2003 un inesperado hecho marcó parte de la historia de la música popular chilena. Eduardo “Gato” Alquinta culminaba una tarde familiar, con una súbita despedida que se hizo eterna. La característica voz de Los Jaivas se apagaba repentinamente para decir adiós, sin embargo nunca ha sido olvidada.

Hacia finales de 2002, el cantante y guitarrista de Los Jaivas se encontraba en una fase de experimentación, mirando hacia el futuro, organizando nuevos proyectos para la banda y dando esos primeros pasos que lo llevaron a experimentar y conocer diferentes lugares de La Araucanía y el país. Los Jaivas gozaba de gran éxito luego de dejar en el pasado ese oscuro episodio ocurrido años atrás, respecto a la muerte de su baterista original, Gabriel Parra, hecho ocurrido en 1988.

Los Jaivas

Ansioso por el futuro y tras concretar una parte de sus planes, el “Gato” decide tomarse una pausa antes de iniciar una gira de verano junto a Mario Mutis, Claudio, Eduardo y Juanita Parra. Lejos de sus compañeros pero acompañado por su familia, decide descansar en la cuarta región.

Nadie imaginó que después de navegar en una “canoa” en un sector de La Herradura, en Coquimbo, su cuerpo entregaría señales que nadie escuchó. Un “inmenso calor” lo llevó a querer tirarse al mar para disfrutar una simple tarde de verano. Nadie pensó que en un acto tan común, el Gato Alquinta sufriría un paro cardiorrespiratorio, perdiendo la vida de manera súbita para ser encontrado minutos después entre las rocas, con solo 57 años de edad.

La triste noticia voló rápidamente desde el lugar de los hechos, recorriendo el país y llegando al extranjero, donde sus amigos, familiares y seguidores quedaron devastados frente a las diferentes versiones de su defunción, pensando que todo era una pesadilla.

El “Gato” como era conocido por sus cercanos y el mundo de la música incursionó por diversos instrumentos en su carrera como artista, pero fue su voz la que ha sido recordada transversalmente por sus seguidores. Alquinta se desempeñó por cerca de 40 años como vocalista de la popular banda nacional “Los Jaivas”, alcanzando con “Alturas de Machu Picchu” su obra más trascendente. La revista Rolling Stones posicionó aquel álbum como el segundo más importante en la historia de la música chilena, por detrás de “Las últimas composiciones” de Violeta Parra.

Hijo de Carlos Alquinta y Aurora Espinoza Rojas, Eduardo Alquinta comenzó a la música a la edad de 12 años. Aprendió las canciones de Atahualpa Yupanqui sin que su padre se diera cuenta. Conoció a Claudio Parra en el Liceo Guillermo Rivera de Viña del Mar, con quien compartió su afición con el cine. Esta cercanía se transformó en amistad con toda la familia de Claudio y Mario Mutis, otro amigo del clan.

Para 1963, año en que ingresa a estudiar ingeniería en la Universidad Técnica Federico Santa María, Alquinta junto con Mario y los Parra conformaban un combo tropical, que animaba fiestas, llamado The High & Bass. En el grupo, Gato era el guitarrista y uno de los vocalistas de la banda. Posteriormente deja la carrera de ingeniería para entrar a estudiar arquitectura, carrera que compartiría con Mario Mutis, y que tampoco terminaría.

Se forman “Los Jaivas”

En 1969, y tras la llegada de David Fass a la banda, Alquinta comenzó a considerar de que la música tropical que la banda interpretaba, no era compatible con los ideales que intentaban transmitir al público. Por ello, Alquinta viaja a varios países de América junto con su esposa, afín de buscar nuevas ideas e inspiraciones para sentar un nuevo componente musical, cosa que posteriormente, al volver a Chile, le sugiere a la banda de que debían ser más originales y ser capaces de romper con los esquemas establecidos para dar a mostrar sus ideales. La idea fue bien recibida por la banda, por lo que adoptan el nombre de ”Los Jaivas” en 1970, y realizan las grabaciones de su set de CD llamado La Vorágine, siendo esta publicada recien en 2004.

Los JaivasEn 1971, la banda publicó su primer álbum llamado El volantín, una compilación de canciones improvisadas que mezcla música clásica y folclórica. Este disco, inicialmente incomprendido por el público, con el tiempo adquirió mayor reconocimiento.

Tras el golpe de estado en 1973, la banda entera decide huir hacia Argentina, donde continúan con su carrera musical, pero tras la represión del régimen militar en Argentina, tuvieron que partir hacia Francia, donde se radicaron en 1977, en la ciudad de París.

A partir de allí, Los Jaivas experimentaban con la música, mediante el uso de la imaginación y las inspiraciones, en donde Alquinta declaró en una ocasión que la canción ”Mira Niñita”, fue inspirado mientras viajaba en micro por la Calle Viana, por lo que al llegar adonde los Parra, hicieron la canción, siendo una de las más populares de la banda y uno de los legados mas grandes de Eduardo.

Posteriormente en 1981, Los Jaivas crean su álbum más célebre e importante, ”Alturas de Machu Picchu”, en donde varias de sus canciones son inspiradas totalmente en la obra lírica de Pablo Neruda.

Con el paso de los años, mientras Los Jaivas iban innovando en diversos géneros musicales como el rock progresivo, la fusión latinoamericana y el folclore, iba adquiriendo cada vez más fama de forma imparable. Aparte de ser el guitarrista y vocalista de la banda, Alquinta también se dedicó a escribir la letra de varias canciones célebres de la banda como la ya mencionada ”Mira Niñita”, ”Pájaro Errante”, ”Nubecita Blanca”, ”Indio Hermano”, entre muchos otros, razón por la que se convirtió en la figura más conocidas de la banda.

Durante una entrevista por la Revista Vea en 1981, Alquinta declaró que también se dedicaba a fabricar instrumentos musicales, como zampoñas, trutrucas, flautas con cañas recolectadas tanto en Chile como en Argentina y Bolivia. Adicionalmente, dijo que se consideraba un mentholatum dentro de la banda, debido a que cambiaba constantemente de instrumentos.

Pero en una carrera marcada por la persistencia, la resiliencia y el talento, los músicos tienen muy claro lo que les llevó hasta la cúspide creativa. Con su hablar pausado, Eduardo lo resume en un momento. “Éramos un grupo de amigos que al final de cuentas, lo que más nos iba a distinguir era la humildad”.

La despedida

Entre ira y pena Los Jaivas interpretaban con fuerza y sin aguantarse las lágrimas “Sube a nacer conmigo hermano”, como una manera de decir adiós a su amigo de toda la vida. Tras abandonar el recinto se llevó a cabo el largo trayecto hasta el Cementerio General, donde culminó su masiva despedida que pasó a la historia. El Gato fue despedido por todo su pueblo, al que el amaba profundamente, y que lo siguió durante toda su vida.

Su funeral fue asistido por más de 500 mil personas en las calles de Santiago de Chile, mientras que su nombre e importancia dentro de la banda, lo convirtió en una de las figuras más icónicas de la música chilena.

Los JaivasTal vez por esa razón, es que las muertes de Gabriel primero, y Gato Alquinta después, impactaron en la dinámica del grupo. De hecho, la partida del cantante y guitarrista les sorprendió en medio del proceso de investigación para una obra sobre la Araucanía. En ese punto, confiesan, la continuidad estuvo en riesgo. Pero se sobrepusieron gracias a la retroalimentación de la gente, y a la conciencia del valor de lo comunitario en toda su vida.

La muerte del Gato Alquinta remeció a la escena musical nacional aunque tal como en 1988, el show debía continuar. 22 días después del velorio Los Jaivas se presentaron en el Teatro Municipal de Valparaíso junto a Aurora, Ankatu y Eloy Alquinta, quienes tomaron el lugar de su padre en la banda, dando nuevos aires a sus presentaciones e intentando superar en conjunto el doloroso momento.

Meses después se llevó a cabo una multitudinaria despedida musical al cantante. “Gato Presente” fue un concierto llevado a cabo en el Estadio Nacional, donde artistas como Congreso, Illapu, Joe Vasconcellos, Isabel y Javiera Parra -entre otros- entonaron las clásicas canciones de la banda ante aproximadamente 25 mil personas que se unieron para recordar y despedir nuevamente al exponente.

Los Jaivas

Tras experimentar diversas situaciones, la banda con el tiempo fue despidiéndose y adoptando nuevos miembros que los mantienen activos hasta la actualidad.

Los recuerdos que nunca se irán

Su viuda, Mónica Monsalve, confesó que cada 15 de enero viaja desde Francia para visitar la tumba de su marido con un ramo de flores, acompañada además por los integrantes de Los Jaivas que él integró por varias décadas, quienes en conjunto rinden un homenaje al ‘Gato’.

“Ir al cementerio una vez al año es el mayor tributo que le rindo. No es que pase buscando cosas ni que ande pensando en colgar fotos y recuerdos a cada momento en esta casa. Prefiero su tranquilidad”, afirmó Monsalve.

Asimismo, la viuda de Eduardo Alquinta recordó que en el pasado habló sobre la muerte junto a su esposo.

“Una vez, hablando de cómo quería ser enterrado, dijo ‘quiero que me suban a un cerro, me dejen ahí y me coman los cóndores’. Él encontraba que era lo más limpio y ecológico. Le encantaba esa idea. Pero para uno es muy fuerte imaginar algo así. Para partir, es ilegal y es algo chocante para las personas que quedan. Pero él era así de extremista”, relató.

Luego del fallecimiento del ‘Gato’, Monsalve alternó su residencia entre Santiago y París, hasta que decidió establecerse en una residencia del Cajón del Maipo que comparte con su madre y hermanas.

“Por un lado, esa ausencia es enorme y eterna. Pero, por otro, ya han pasado varios años,  y de alguna manera, uno sigue viviendo con la persona. Sobre todo en este caso, que hay una música y una presencia constante”, concluyó la viuda de Alquinta.

Finalmente, cabe indicar que durante su carrera de casi 40 años en ‘Los Jaivas’ Alquinta inmortalizó canciones como “Mira Niñita” y “Sube a Nacer Conmigo Hermano”, las que hasta hoy son consideradas hitos musicales de nuestra historia.

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